Eracto y tratamientos naturales para la disfunción eréctil

La disfunción eréctil o impotencia es el dolor de cabeza de los hombres. Para ser más exactos, se trata de la incapacidad de que el hombre pueda mantener una erección lo suficientemente firme para tener una relación sexual. Por este motivo, son muchos quienes pretenden ocultar el problema o evitarlo, puesto que puede ser causa de vergüenza. (Eracto opiniones aquí)

Los especialistas recomiendan que los tratamientos inicien desde el menos invasivo hasta el más invasivo. Por ejemplo, antes de iniciar con tratamientos farmacológicos que tienen efectos adversos; lo ideal es trabajar con remedios caseros o tratamientos naturales para ver cómo se desarrolla la impotencia y si puede curarse.

Realiza actividades que reduzcan tu estrés

El estrés no es amigo de nadie y tenerlo presente en nuestra vida puede ser uno de los causantes de que no puedas llevar una satisfactoria vida sexual. Por tal motivo, actividades como el yoga, la meditación y la relajación pueden ser técnicas efectivas y sencillas para buscar la resolución del problema.

Remedios caseros para la disfunción eréctil

Existen variedad de plantas o alimentos que puedes tener en casa desconociendo lo efectivos que pueden ser para eliminar de tu vida este mal:

  • Ginseng: Puedes hacer infusiones de esta hierba para que las tomes una vez al día. Se recomienda el Ginseng por sus propiedades afrodisiacas y porque estimula la circulación de la sangre. Por otro lado, también aumenta la producción de testosterona.
  • Aceite de oliva: Por lo general los problemas cardiovasculares son el motivo principal de la disfunción eréctil. Aquí, es donde el aceite de oliva hace su aparición, porque el mismo, es ideal para cuidar al individuo de los trastornos cardiovasculares y el colesterol malo.
  • Ajo: El ajo está compuesto de alicina y gracias a esta actúa de forma eficaz para mejorar el flujo sanguíneo. Cabe destacar, que en este remedio no se trata de que apliques ajo a todas tus comidas, sino de que trates de masticar de tres a cuatro ajos al día por al menos tres meses. Si no te gusta el sabor puedes cocinarlo a fuego lento con aceite de oliva, pero lo ideal es que lo mastiques solo para que puedas absorber todos sus nutrientes.

Lleva una vida sana

El ejercicio, una buena alimentación y un estilo de vida tranquilo son los que harán que superes el problema. En el caso del ejercicio, puedes trabajar con uno que directamente influya sobre la zona como es el kegel. No temas practicar nuevas técnicas y buscar asesoría en caso de que la necesites.

 

 

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